El día en que el cielo fue el gran monumento de Lugo

El parque Rosalía de Castro se llenó de lucenses y visitantes.
photo_camera El parque Rosalía de Castro se llenó de lucenses y visitantes.

Lugo cambió este jueves sus calles, plazas y monumentos por un único punto de interés: el cielo. Miles de lucenses y visitantes se reunieron en distintos puntos de la ciudad para contemplar un eclipse solar que, durante apenas un minuto y medio, convirtió la ciudad en un gran mirador 

Las calles de Lugo están llenas desde primera hora de la mañana de este jueves. Terrazas ocupadas, plazas concurridas y grupos de personas que recorren la ciudad aprovechando una jornada de turismo en donde el eclipse es el verdadero «monumento» a visitar. Los carteles de «No tenemos gafas» o «Cerramos a las 19.30 para que todos podamos ver el eclipse solar» llenan los escaparates de los locales comerciales.

Desde primera hora de la tarde grupos de visitantes, cámara en mano y abanico en la otra caminaban con un destino claro: el parque Rosalía de Castro, uno de los puntos de observación preparados para la ocasión. Los lucenses aguantaron un poco más pero las calles empezaron a quedarse vacías y los puntos de observación llenarse cuando se acercaban las 19.31, hora en la que se inició el eclipse. 

Gafas ya puestas, los asistentes miraban al cielo mientras poco a poco la Luna cubría el Sol en el horizonte. Los cuchicheos empezaron a hacerse notar y los comentarios de sorpresa también, porque, después de tanto hablar del eclipse solar, Lugo, por fin, lo estaba viviendo. «¿Ya ha empezado?», preguntaba un niño a su padre mientras este le explicaba cómo colocarse las gafas. Muy cerca, unos amigos comentaban las horas importantes y decidían si era mejor verlo desde el balcón o acercarse a las escaleras que dan acceso a las zonas bajas del parque.

Cerca de las 20.00 horas, cuando en la pantalla dispuesta por el Concello ya se veía cómo la Luna tapaba la mitad del Sol, comenzó a levantarse un ligero viento y los presentes empezaron a inquietarse. Una espera lenta para muchos, especialmente para los más pequeños, que buscaban alternativas a la sombra para pasar el rato. Muchas personas optaron por recurrir al teléfono para entretenerse; las llamadas a familiares y amigos para describir el momento y las fotografías fueron las opciones más socorridas.

Tal y como se llevaba semanas anunciando a través de fuentes oficiales, la totalidad llegó a las 20.28 horas, momento en el que Lugo se oscureció para dejar paso a los aplausos, los suspiros y las caras de sorpresa. Los móviles, por primera vez en toda la tarde, se dejaron a un lado para disfrutar de un momento sorprendente. «Se me hizo muy corto, necesito verlo otra vez», comentaba una vecina de Lugo con su hija, mientras por detrás se empezaba a escuchar: «Ponte las gafas, que ahora vuelve a ser peligroso mirar al Sol».

Apenas un minuto y medio en el que la oscuridad dejó que lucenses y visitantes disfrutasen de un momento único, lleno de simbolismo y en donde pequeños y mayores dejaron que la ciencia y la astrología se convirtiese en el punto central de las vidas. Lugo se paró durante dos horas pero el recuerdo de la tarde del 12 de agosto quedará en la retina de todos los que vivieron la jornada. 
 

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