Cada 31 de diciembre, desde 2016, el fin de año se adelanta doce horas en la montaña lucense. A la doce del mediodía, los alcaldes de Folgoso do Courel, Samos, O Incio y Pobra do Brollón se citan en la Mesa dos Castro Cabaleiros, el punto en el que confluyen los cuatro concellos. Comparten las uvas con doce horas de adelanto en una jornada que sirve para despedir el año y para contemplar tanto el paisaje como los doce meses que aparecen por delante.
La Asociación Fonte do Milagro puso en marcha la iniciativa en Pía Paxaro. Pero la celebración se trasladó enseguida a la Mesa dos Castro Cabaleiros. Un espacio simbólico en el que compartir felicitaciones, uvas y planes de futuro. Lo que comenzó como un gesto institucional se fue abriendo a los vecinos y ya se ha convertido en una cita cada vez más concurrida.
Para cerrar 2025, la climatología acompañó. El cielo despejado y la buena visibilidad regalaron panorámicas limpias y amplias, con la sierra en su mejor versión del invierno temprano. En un ambiente de confraternización, con brindis y campanadas adelantadas, la escena volvió a repetirse: cuatro concellos, un mismo punto y un final de año que se celebra sin prisas, en comunidad y con la montaña y el cielo como testigos.
Una tradición sencilla que, con el tiempo, ha sabido echar raíces. Y que demuestra que, a veces, el año viejo también puede marcharse a la luz del día.