Cada vez son más quienes buscan alimentarse de manera sostenible, y una de las formas más sencillas y efectivas de hacerlo es apostar por productos locales y de temporada. Frutas, verduras, pescados, carnes y otros alimentos que se cultivan o producen cerca de casa no solo conservan mejor sus propiedades, sino que también reducen la huella de carbono asociada al transporte y fomentan la economía de la zona.
En los concellos de nuestra comarca, las plazas de abastos son un ejemplo vivo de esta filosofía. Estos espacios ofrecen diariamente productos frescos, cultivados o elaborados por agricultores, ganaderos y pescadores locales. Comprar en la plaza no solo garantiza calidad y frescura, sino que permite interactuar directamente con quienes producen nuestros alimentos, conocer su historia y recibir consejos sobre conservación y preparación.
La ventaja de los productos de temporada es doble. Por un lado, su sabor y valor nutricional son mayores: tomates, pimientos, calabacines o fresas se disfrutan en su punto óptimo. Por otro, su producción se ajusta al ciclo natural de la tierra, reduciendo la necesidad de cultivos intensivos, transporte refrigerado o métodos artificiales que incrementan el impacto ambiental.
Además, acudir a la plaza de abastos se convierte en un hábito sostenible y comunitario. Las familias descubren la riqueza de la gastronomía local, fomentan el comercio cercano y refuerzan los lazos sociales con los vendedores y otros vecinos. Algunos concellos incluso organizan talleres de cocina, degustaciones o rutas de mercado para acercar a los ciudadanos a esta tradición que combina calidad, cultura y respeto por el entorno.
Comprar productos locales y de temporada es, en definitiva, una manera de cuidar el planeta mientras se cuida la salud y la economía local. Cada compra en la plaza de abastos es un pequeño gesto con un gran impacto, que suma en la construcción de una vida cotidiana más consciente y sostenible.