El Concello de Lugo talará dos tilos en Ramón Ferreiro por riesgo de caída

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photo_camera Ejemplares sobre los que actuará el Concello.
Según el Gobierno local, ambos ejemplares presentan daños estructurales graves que comprometen la seguridad de peatones y vehículos

El Concello de Lugo informa de que talará dos tilos situados en la Avenida Ramón Ferreiro, a la altura de los números 14 y 21, después de que un informe técnico municipal determinase que los árboles presentan un riesgo elevado de caída o rotura, lo que supone —según indica el documento— una amenaza directa para la seguridad de la ciudadanía y del tráfico rodado.

Según el informe elaborado por los ingenieros de la empresa concesionaria del mantenimiento de parques y jardines, los dos ejemplares de Tilia platyphyllos se encuentran en una situación crítica derivada tanto de su estado estructural como de las condiciones del entorno.

Un árbol muy inclinado y con raíces comprometidas

El primero de los tilos, situado justo antes del paso de peatones frente a la oficina de la Policía Nacional del DNI, ha incrementado notablemente su inclinación entre 2018 y 2025, ladeándose hacia el noreste y proyectándose sobre la calzada. El informe detalla que su sistema radicular está severamente comprometido, confinado entre pavimentos duros y afectado por obras de repavimentación anteriores. Los técnicos advierten de que este deterioro podría provocar un colapso súbito de las raíces, sin previo aviso.

Además, varias ramas de grandes dimensiones sobresalen de la línea del bordillo, con riesgo de impacto por parte de autobuses o camiones. El informe concluye que, por la “diana” que supondría una eventual caída —zona de tránsito continuo de vehículos y peatones—, es imprescindible su tala inmediata y reposición.

Un segundo ejemplar dañado y con pudrición progresiva

El segundo tilo, ubicado a la altura del número 14, sufrió un siniestro en mayo de 2023 que dejó al descubierto un tramo de más de un metro sin corteza, afectando a la mitad del perímetro del tronco.
Esa lesión ha generado un proceso de pudrición progresiva que compromete seriamente su estabilidad, incrementando el riesgo de rotura tanto en la zona dañada como en la base del árbol.

Según el gobierno local, los técnicos municipales recomiendan también su tala y reposición en un plazo máximo de un año.