¿Vuelves de vacaciones en coche? Estos consejos pueden ayudarte a gastar menos
Agosto llega a su fin y toca volver a casa. Miles de conductores se ponen estos días al volante para afrontar el viaje de regreso, con una preocupación que vuelve a estar muy presente el precio de los carburantes y el gasto que supone llenar el depósito.
Pero ahorrar combustible no depende únicamente del precio de la gasolina o el diésel. Algunos hábitos al volante pueden ayudarnos a reducir el consumo, desde comprobar la presión de los neumáticos antes de salir hasta cuidar la forma de acelerar y frenar o hacer un uso adecuado del aire acondicionado.
Antes de arrancar, también se puede ahorrar
Una buena parte del ahorro comienza antes de salir. Después de las vacaciones, conviene revisar el coche y, especialmente, comprobar la presión de los neumáticos. Circular con una presión inferior a la recomendada aumenta la resistencia a la rodadura y hace que el motor tenga que realizar un mayor esfuerzo.
También es recomendable retirar del maletero todo aquello que no sea necesario. Viajar con más peso del imprescindible incrementa el consumo, algo que también ocurre cuando se mantienen instalados elementos como bacas o cofres de techo que ya no se van a utilizar.
El mantenimiento del vehículo es otro aspecto importante. Revisar los niveles, filtros y el estado general del coche ayuda a mantener un funcionamiento adecuado y puede evitar que pequeños problemas terminen aumentando el consumo o provocando una avería durante el trayecto.
La planificación también juega a favor del bolsillo. Antes de ponerse en carretera, escoger una ruta adecuada y consultar el estado del tráfico puede ayudar a evitar kilómetros innecesarios y, sobre todo, largos atascos.
La forma de conducir marca la diferencia
Una vez en carretera, uno de los principales consejos es evitar acelerones y frenazos bruscos. Mantener una velocidad lo más estable posible y anticiparse a las circunstancias del tráfico permite conducir de manera más eficiente.También conviene utilizar las marchas de forma adecuada y evitar llevar el motor demasiado revolucionado. Cuando el tráfico y las condiciones de la vía lo permiten, levantar el pie del acelerador con suficiente antelación para reducir progresivamente la velocidad ayuda a aprovechar mejor la energía del vehículo.
La velocidad es otro factor determinante. Circular más rápido implica un mayor consumo, por lo que mantener una velocidad moderada y constante no solo contribuye a una conducción más segura, sino también a reducir el gasto de combustible.
En los viajes de regreso de vacaciones, además, el aire acondicionado puede tener un papel importante. Con temperaturas todavía elevadas, prescindir de él no siempre es una opción, pero sí utilizarlo de manera razonable y mantener una temperatura confortable sin exigir al sistema más de lo necesario.
En definitiva, ahorrar combustible al volante es cuestión de sumar pequeños gestos. Revisar el coche antes de salir, viajar con el peso imprescindible, planificar la ruta y conducir de manera suave y anticipada puede ayudar a reducir el consumo en uno de los últimos grandes desplazamientos del verano.