El truco definitivo para soportar el calor en el coche: ¿Cuándo es mejor bajar las ventanillas y cuándo encender el aire?

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El eterno debate del verano sobre ruedas tiene una respuesta científica basada en la velocidad y la aerodinámica. Te explicamos cómo combatir el calor protegiendo tu bolsillo y el medio ambiente

En plenas vacaciones de verano, con los termómetros registrando temperaturas máximas de record, el coche se convierte en protagonista principal para los numerosos desplazamientos de estas fechas. Sin embargo, en cada viaje surge la misma duda de cara a la eficiencia y el confort: ¿gasta más el coche con las ventanillas bajadas o con el aire acondicionado encendido? La clave para resolver este dilema no depende del azar, sino de una cifra exacta: los 80 kilómetros por hora. A partir de esa velocidad, la física entra en juego y cambia por completo las reglas del consumo de combustible.

Cuando circulamos a baja velocidad por entornos urbanos o travesías, llevar las ventanillas bajadas es la opción más económica y sostenible. En ciudad, la resistencia del aire contra el vehículo es mínima, por lo que circular con los cristales abiertos no penaliza el esfuerzo del motor. Encender el aire acondicionado en estos trayectos cortos e intermitentes genera un consumo extra de carburante que puede incrementarse entre un 5% y un 20%, lo que se traduce directamente en un mayor gasto para el bolsillo y más emisiones a la atmósfera.

El impacto de la aerodinámica en carretera

La situación se invierte drásticamente en el momento en que salimos a la autopista o a la vía rápida. A partir de los 80 o 90 km/h, abrir las ventanillas rompe la aerodinámica del coche y provoca el llamado 'efecto paracaídas'. El aire entra con fuerza en el habitáculo, frenando el vehículo y obligando al motor a trabajar mucho más para mantener la velocidad. En este escenario, el esfuerzo que hace el coche para vencer la resistencia del viento gasta bastante más combustible que el propio compresor del aire acondicionado en funcionamiento.

La estrategia perfecta para el viaje de verano

Para optimizar al máximo el rendimiento y viajar de forma eco-eficiente, los expertos recomiendan combinar ambas técnicas. El truco definitivo consiste en abrir las puertas y bajar las ventanillas durante los dos primeros minutos antes de arrancar. Con este sencillo gesto se consigue expulsar el aire ardiente acumulado en el interior de forma natural, reduciendo la temperatura interior hasta diez grados sin gastar una sola gota de energía. Una vez en marcha y alcanzada la velocidad de crucero, llega el momento de cerrar los cristales y conectar el climatizador a una temperatura óptima de entre 22 y 24 grados.

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