Un investigador lucense avanza en el desarrollo de bioplásticos y combustibles renovables

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photo_camera Brais Vázquez. | Fotografía de Iria Lema (CRETUS)
De la mano de la USC, Brais Vázquez Vázquez evaluó distintas formas de transformar el aceite de cocina usado en energía, combustibles renovables y nuevos materiales biodegradables.

Reducir la dependencia del petróleo y encontrar nuevos usos para los residuos es hoy uno de los grandes desafíos ambientales y económicos. Entre estos residuos destacan los aceites de cocina usados, generados diariamente en hogares, bares, restaurantes e industria alimentaria, y que en muchas ocasiones terminan vertidos por el desagüe o gestionados de forma incorrecta. Además de los problemas que esto provoca en las redes de saneamiento y depuración, también supone desaprovechar un recurso con potencial para producir combustibles renovables o nuevos materiales capaces de sustituir productos derivados del petróleo.

A partir de esta problemática, el investigador lucense Brais Vázquez Vázquez analizó en su tesis doctoral distintas alternativas para transformar estos residuos en energía, combustibles renovables y bioplásticos biodegradables dentro del marco de la economía circular. El trabajo se desarrolló bajo la dirección de las investigadoras Almudena Hospido Quintana y Ángeles Val del Río, del Departamento de Ingeniería Química.

Con el objetivo de analizar cuál puede ser la forma más sostenible de aprovechar estos residuos, el estudio comparó distintas rutas de valorización de los aceites de cocina usados, desde alternativas energéticas, como el biodiésel o la producción de energía, hasta vías orientadas a la fabricación de nuevos plásticos biodegradables. Para ello, el investigador empleó herramientas de análisis ambiental y económico que permitieron estudiar el impacto de estas tecnologías a lo largo de todo su ciclo de vida, teniendo en cuenta factores como las emisiones, los costes de producción, la gestión de los residuos o los posibles efectos asociados a los microplásticos.

Entre las principales conclusiones, la investigación señala que no existe una única solución perfecta para valorizar los aceites usados, ya que cada alternativa presenta ventajas y limitaciones desde el punto de vista ambiental y económico. La tesis concluye que los bioplásticos representan una opción especialmente prometedora a largo plazo, al permitir mantener el carbono en circulación durante más tiempo y reducir la dependencia de materiales fósiles. No obstante, el estudio también destaca la importancia de optimizar tanto los procesos de producción como la gestión de estos materiales al final de su vida útil para garantizar una mayor sostenibilidad ambiental.

La investigación se desarrolló en CRETUS, centro de la Red CIGUS cofinanciado con fondos europeos, en el marco del programa de Doctorado en Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad de Santiago de Compostela, y dentro del grupo de biotecnología ambiental. El carácter interdisciplinar y colaborativo de CRETUS favoreció el establecimiento de colaboraciones científicas internacionales, con estancias de investigación en la Chalmers University of Technology de Gotemburgo (Suecia) y en el CESAM de la Universidad de Aveiro (Portugal), así como colaboraciones nacionales con el Instituto del Agua de la Universidad de Granada y con el CIQUS de la USC.

Los resultados de la investigación dieron lugar a publicaciones científicas en revistas internacionales de alto impacto en el ámbito de la sostenibilidad y la economía circular, y fueron presentados y premiados en congresos científicos internacionales celebrados en ciudades como Girona, Gotemburgo o Estocolmo. La tesis, con mención internacional, obtuvo la calificación de Sobresaliente Cum Laude.
 

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