«360 curvas»: la carretera de la lucha que marcó a A Fonsagrada y el documental que rescata su memoria colectiva

360curvas

Las 360 curvas que separan A Fonsagrada de Lugo simbolizan décadas de aislamiento y abandono institucional que estallaron en los años 90 en una histórica revuelta vecinal, hoy recuperada por el documental «360 curvas», un retrato de lucha y resistencia en la Galicia rural

 

Son 360 curvas las que separan A Fonsagrada de Lugo. Durante décadas, ese trayecto largo y peligroso fue mucho más que una carretera de montaña: era el único camino hacia el hospital de referencia. Muchos vecinos nacieron en coches, en pleno viaje entre curvas. Otros, sin embargo, no llegaron a tiempo. Esa distancia física simboliza también la lejanía administrativa que ha marcado la historia reciente de este municipio del interior lucense.

Esa realidad es el eje de 360 curvas, el documental dirigido por Alejandro Gándara y Ariadna Silva Fernández que recupera una de las mayores movilizaciones sociales de la Galicia rural: As movidas, las protestas que estallaron a principios de los años 90 tras la pérdida de la condición de cabecera de comarca.

En aquella época, A Fonsagrada fue apartada progresivamente de servicios esenciales. La Oficina de Extensión Agraria pasó a depender de Becerreá; otros recursos se trasladaron a Meira. La comarca quedaba así subordinada a municipios vecinos, aumentando el aislamiento y dificultando el acceso a atención administrativa, sanitaria y forestal.

La decisión encendió la indignación vecinal. Cientos de personas se organizaron y ocuparon el Ayuntamiento, interrumpiendo la actividad municipal durante casi dos meses. Aunque en un primer momento el entonces alcalde, Mario Arias Mon, participó en las protestas, acabó desmarcándose y solicitando el desalojo de los manifestantes, llegando incluso a presentar denuncias por sedición. Ese giro provocó una revuelta sin precedentes en la historia democrática de la comarca.

A la tensión se sumó un elemento muy propio de la zona: la retranca fonsagradina. Las protestas no solo fueron combativas, sino también creativas. Surgieron comparsas de carnaval reivindicativas, canciones satíricas, pintadas y hasta multas simbólicas con faltas de ortografía, como burla al abandono institucional.

Durante algunos días, A Fonsagrada se paralizó por completo. Los vecinos tomaron las calles y el único servicio que permaneció abierto fue la farmacia de guardia. Incluso en Nochebuena de 1991, más de 500 personas se concentraron durante horas en el entorno del Concello. Vehículos con megafonía recorrían los más de 450 kilómetros cuadrados del municipio informando a las aldeas de cada avance de la protesta. En aquel momento, el municipio contaba con más de 6.500 habitantes. Hoy apenas supera los 3.000.

La llegada de los antidisturbios y las acusaciones de sedición

Las administraciones acabaron diciendo basta. En enero de 1992, antidisturbios procedentes de León fueron desplegados en A Fonsagrada. Cargaron contra los vecinos, derribaron la puerta del Ayuntamiento y convirtieron la villa en un auténtico campo de batalla. Hubo disparos al aire, pelotas de goma, heridos y numerosos detenidos. Las autoridades pretendieron imputar a varios manifestantes por sedición, lo que habría supuesto la primera vez que se aplicaba ese delito en un conflicto social en el Estado español. La respuesta popular fue contundente: gran parte del pueblo se autoinculpó de forma colectiva. Ante la imposibilidad de procesar a cientos de personas, las causas acabaron diluyéndose.

En abril de 1992, ante la inacción de las administraciones, los propios vecinos se organizaron para eliminar algunas de las curvas más próximas a la localidad, trabajando de forma comunitaria en la carretera que simbolizaba su aislamiento. Aquella lucha no logró recuperar la cabecera de comarca —que sigue en Becerreá—, pero marcó para siempre la identidad colectiva de A Fonsagrada y dejó una huella de resistencia que aún late en la memoria del pueblo.

 

Un documental entre pasado y presente

360 curvas articula su relato entre aquel tiempo de movilización y un presente en el que la despoblación continúa avanzando y los servicios públicos siguen disminuyendo. A través de imágenes actuales, material de archivo y testimonios directos, el filme construye un viaje coral que conecta aquellas protestas con las demandas actuales del rural gallego.

La producción corre a cargo de Rebordelos y la distribución de La Machina. Dirigido por Ariadna Silva Fernández y Alejandro Gándara, el documental cuenta con la participación de Adrián Méndez como director de producción y uno de los protagonistas, Manuel Lucas en la dirección de fotografía, y Xacio Baño y Tamara Canosa en la producción.

El documental evita la dramatización y apuesta por la observación y la palabra de quienes viven en el territorio, mostrando la dureza del abandono institucional, pero también el arraigo y la dignidad de una comunidad que se resiste a desaparecer.

El pasado fin de semana, A Fonsagrada vivió un emotivo preestreno del documental. La sala se llenó en los dos pases programados y los vecinos recuperaron pancartas, silbatos y consignas de As movidas, transformando la jornada en un homenaje colectivo a aquella lucha. Hubo coloquios con el equipo del filme y un encuentro intergeneracional que reforzó la idea central del documental: esta historia, apenas conocida fuera de la comarca, sigue muy presente en la memoria local.

 

Estreno y recorrido por Galicia

Tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) y su paso por Cineuropa, 360 curvas llega hoy, 29 de enero, a la Filmoteca de Galicia, en A Coruña. Podrá verse también el 31 de enero en Numax (Santiago) y el 1 de febrero en los cines Códex de Lugo, con presencia del equipo en algunas sesiones.

Más allá de su dimensión local, 360 curvas rescata una de las primeras grandes movilizaciones contra la desaparición del mundo rural, anticipando décadas antes el discurso de la España Vaciada. Es la historia de un pueblo que se negó a aceptar su relegación, que respondió con organización, humor y resistencia, y que hoy sigue reclamando infraestructuras, comunicaciones y atención política.

 

Comentarios