El verano trae consigo un aumento del consumo de agua debido a las altas temperaturas y al mayor uso de duchas, piscinas y electrodomésticos. Ante esta situación, adoptar pequeños hábitos en el día a día puede contribuir a un uso más responsable de este recurso y ayudar a reducir el impacto ambiental.
Uno de los consejos pasa por utilizar la lavadora siempre con la carga completa y seleccionar el programa adecuado según el tipo de prendas y su nivel de suciedad. De este modo se reduce el número de ciclos de lavado, teniendo en cuenta que cada uno puede consumir entre 60 y 90 litros de agua. También se recomienda cerrar correctamente los grifos antes de salir de casa y, en caso de ausentarse durante varios días, cortar la llave de paso para evitar posibles fugas que puedan provocar un consumo innecesario.
Quienes dispongan de una piscina privada pueden contribuir al ahorro cubriendo el vaso con una lona cuando no se utilice, una medida que reduce la evaporación provocada por el calor y ayuda a mantener el agua a una temperatura más baja. Durante las vacaciones, otra práctica sostenible consiste en reutilizar las toallas durante varios días en hoteles y alojamientos turísticos, evitando lavados innecesarios y reduciendo tanto el consumo de agua como de energía.
Por último, los expertos recuerdan la importancia de evitar dejar correr el agua sin necesidad. Al llenar un vaso para beber conviene abrir el grifo solo el tiempo imprescindible y, si se espera a que salga agua fría, aprovechar la que sale inicialmente para regar plantas o cocinar en lugar de desecharla. Con la adopción de estos sencillos hábitos, los hogares pueden contribuir a un consumo más eficiente del agua durante el verano, una época en la que cada litro ahorrado cobra especial importancia.