Portomarín se rinde a la cerveza y cierra un BeerFest histórico con lleno absoluto

Un pueblo entero convertido en capital cervecera, colas interminables y productores internacionales sorprendidos por la afluencia

El aroma a malta, lúpulo y fiesta se apodera este domingo de Portomarín, donde el Portomarín BeerFest cierra su quinta edición con una última jornada que confirma lo que ya era evidente desde el primer día: el festival se ha convertido en una cita imprescindible del puente de mayo en Galicia. Ni los chubascos ni el tiempo inestable frenaron a cientos de asistentes que llenaron el recinto.

La jornada final se vive con un ambiente continuo de entrada y salida de público, con el pabellón municipal convertido en epicentro del ocio y la degustación. La oferta, como en días anteriores, combina cerveza artesana, sidras y vinos procedentes de distintos puntos de Europa y España. En total, participan 13 productores y marcas nacionales e internacionales, que dan forma a una de las ediciones más variadas del evento.

La presencia institucional volvió a ser destacada durante el fin de semana. La diputada de Réxime Interior, Promoción do Territorio e Turismo, Pilar García Porto, visitó el recinto en la jornada inaugural, donde recorrió los stands y valoró el impacto del festival como motor turístico en la zona. La Diputación mantuvo su apoyo económico al evento con una aportación de 3.000 euros, subrayando su papel en la diversificación de la oferta turística vinculada al flujo constante del Camiño de Santiago.

Uno de los momentos más comentados de esta edición fue la cata cerrada “Tolemia Pura”, una experiencia limitada que permitió el contacto directo entre productores y asistentes en un formato más íntimo y especializado. Esta actividad se incorporó este año como novedad y despertó gran interés entre el público más aficionado a la cultura cervecera.

El organizador Manuel Pombo destacó la evolución del festival desde su creación hasta convertirse en una referencia del calendario festivo de la provincia. Con esta quinta edición, el balance vuelve a ser positivo: más visitantes, mayor proyección internacional y una villa que, durante unos días, volvió a convertirse en punto de encuentro para peregrinos, turistas y amantes de la cerveza artesanal. El BeerFest se despide dejando una sensación clara entre asistentes y organizadores: Portomarín ya no solo es parada del Camino, también es destino cervecero.