En una aldea recuperada del corazón de la Ribeira Sacra, el cine ha encontrado un nuevo escenario. Lo que antes fue abandono hoy es punto de encuentro para la creación, la formación y la memoria colectiva. El proyecto KinoTerra, que avanza con fuerza desde O Saviñao, está transformando el territorio en un espacio vivo de experimentación audiovisual, donde la cultura deja de concentrarse en las ciudades para echar raíces en el rural gallego.
El director de la Axencia Galega das Industrias Culturais, Jacobo Sutil, visitó este lunes O Castro Art Village, sede del proyecto KinoTerra, para conocer de primera mano el desarrollo de esta iniciativa multidisciplinar impulsada al amparo del programa autonómico Territorio Cultura, destinado a ampliar la oferta cultural en zonas no urbanas.
Durante la visita, Sutil puso en valor la capacidad del proyecto para “generar actividad cultural estable desde el territorio, conectando formación, creación y participación comunitaria”, y subrayó que este tipo de iniciativas demuestran “el potencial del rural gallego como espacio de innovación cultural y audiovisual”. La Xunta destina a través de este programa 300.000 euros a 12 proyectos repartidos en 60 municipios rurales, con el objetivo de fomentar nuevas dinámicas culturales fuera de los grandes núcleos urbanos.
El proyecto KinoTerra nace con la idea de convertir el audiovisual en una herramienta de transformación cultural y social en el rural gallego. Su eje central es la Ribeira Sacra, donde se abordan temáticas como la despoblación, el papel de las mujeres, la migración o el cambio climático. A través de una metodología participativa, el proyecto combina formación, creación audiovisual, mediación cultural y archivo de memoria rural, con especial atención a colectivos poco visibilizados, como mujeres y personas migrantes. Su estructura se articula en tres líneas principales: formación y creación, exhibición y mediación, y proyección exterior, consolidando un modelo que une arte, territorio y comunidad.
Durante su visita, el responsable autonómico conoció también los resultados de la primera edición de KinoTerra Cine Lab, un laboratorio residencial desarrollado entre febrero y marzo de 2026 que reunió a seis participantes procedentes de distintos puntos de Galicia. El programa combinó formación intensiva, mentoría y producción de cortometrajes, utilizando el propio territorio de la Ribeira Sacra como escenario y fuente de inspiración creativa.
Como resultado, se produjeron cuatro cortometrajes, dos realizados por los equipos participantes y otros dos por los cineastas mentores, en un formato que mezcla aprendizaje y creación profesional. Estas obras iniciarán en junio un circuito de proyecciones en O Saviñao, Taboada, Samos y Pantón, acompañado de encuentros con el público y mesas redondas.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su dimensión comunitaria. KinoTerra impulsa también una acción de memoria viva, en la que estudiantes de secundaria realizarán entrevistas audiovisuales a sus abuelos y abuelas para construir un archivo digital del territorio. Esta iniciativa refuerza la idea de que el audiovisual no es solo una herramienta artística, sino también un instrumento de cohesión social y preservación de la identidad rural.
En paralelo, el Castro Art Village, antigua aldea rehabilitada, se consolida como un espacio cultural vivo que integra residencias artísticas internacionales, festivales y proyectos creativos como KinoTerra, con el objetivo de desestacionalizar la actividad cultural y atraer nuevos habitantes al rural.