«Permítanme que les cuente…». Así podría haber comenzado Fernando Ónega el relato de esta noticia. Una historia que habla del cariño que el periodista demostró durante años por la ciudad de Lugo y que este viernes, 7 de agosto, recibió un reconocimiento muy especial: su nombramiento, a título póstumo, como Hijo Adoptivo de la ciudad.
El Salón Regio del Círculo de las Artes acogió el acto, presidido por la alcaldesa de Lugo, Elena Candia, y al que asistieron Ángela Rodrigo, viuda de Ónega, y sus tres hijos: Sonsoles y Cristina, ambas periodistas, y Fernando. Fue su esposa quien tomó la palabra para recordar el amor que el periodista sentía por Lugo y aseguró que este reconocimiento «cierra un círculo; fue aquí donde aprendió una profesión y una forma de honrar al mundo». «Nunca perdió la ilusión con la que empezó. Pasaran los años que pasaran, mantuvo siempre la misma emoción cuando se sentaba ante una hoja en blanco», afirmó.
En su intervención, Candia recordó la iniciativa ciudadana que impulsó este reconocimiento, que calificó como «un agradecemento, de xustiza e necesario». «Ese agradecemento é para Fernando polo orgullo que nos facía sentir cando diciamos: "é de Lugo"», señaló.
En el acto también intervino Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, quien recordó la amistad que le unía al periodista y destacó su trayectoria profesional: «Ha sido parte fundamental de la vida de España durante más de 50 años. Estuvo en la actualidad trasladándonos lo que pasó en nuestro país».
Ónega, natural de Mosteiro (Pol), solía definirse como «xornalista e galego, e non sei en que orde». Su vinculación con Lugo estuvo siempre muy presente. Fue pregonero de las fiestas de San Froilán en 1988 y, en distintas entrevistas, evocó sus inicios en el periodismo en la ciudad amurallada, donde recordaba que «entrevistaba a todo artista que pasaba por el Gran Teatro de Lugo».
El homenaje reunió a familiares, amigos, representantes políticos y miembros de distintas asociaciones para reconocer la trayectoria de Fernando Ónega y su estrecho vínculo con Lugo. Varios de los asistentes recordaron que la iniciativa para concederle este reconocimiento nació cuando el periodista aún vivía, aunque fue su familia la encargada de recoger el testigo tras su fallecimiento, a comienzos de este año.