Lugo celebra los 25 años de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad

muralla de lugo
Veinticinco años después de su declaración como Patrimonio de la Humanidad, la Muralla romana de Lugo se convierte nuevamente en protagonista de la ciudad, celebrando su historia y el vínculo que une a los vecinos

Hoy, 30 de noviembre Lugo conmemora un aniversario muy especial: se cumplen 25 años desde que la UNESCO declaró su Muralla romana Patrimonio de la Humanidad. Más que un monumento, la Muralla es símbolo de identidad, historia y orgullo para los lucenses, que la ven como un nexo entre el pasado y el presente de la ciudad. Cada piedra cuenta siglos de historia, pero también une a generaciones que la cuidan y disfrutan día a día.

Para celebrar este cuarto de siglo de reconocimiento internacional, el pasado viernes se organizó un acto singular bajo el lema “O muro que nos une”. Al pie de las piedras centenarias, asociaciones de recreación histórica —romanas y castreñas— encendieron el fuego y ofrecieron su ofrenda en un gesto cargado de simbolismo. La ceremonia fue un recordatorio de que la Muralla no solo conserva la memoria de la ciudad, sino que late con la vida de quienes la habitan.

El acto contó con la participación de figuras locales como Jorge Bustos, Ángeles Novo y Waldir Sinisterra, que resaltaron la importancia de la Muralla como patrimonio vivo. No se trató solo de recordar la historia, sino de reconocer a todas las personas que mantienen este legado y lo hacen accesible a vecinos y visitantes. Entre aplausos y llamas ceremoniales, la ciudad volvió a sentir la Muralla como corazón colectivo.

La celebración también pone de relieve la relevancia de la Muralla más allá de su valor histórico. Desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad, el monumento ha servido de motor cultural y turístico para Lugo. Las visitas guiadas, los conciertos, los talleres y otras actividades permiten que la Muralla se mantenga viva y cercana a la ciudadanía. Sin embargo, también recuerda la necesidad de cuidar este patrimonio: mantener sus muros, limpiar sus espacios y asegurar su accesibilidad son tareas que siguen siendo prioritarias.

Este 25.º aniversario no es solo un motivo de fiesta, sino también un momento para reflexionar sobre el valor de conservar la historia. La Muralla de Lugo demuestra que un monumento puede ser mucho más que piedra y ladrillo; es memoria compartida, identidad y punto de encuentro para toda la comunidad. La efeméride sirve para recordar que proteger el patrimonio es también proteger la ciudad y sus habitantes, asegurando que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de este legado único.

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