La diputada del Bloque Nacionalista Galego en el Parlamento de Galicia, Olalla Rodil, participó este fin de semana en una nueva movilización de las personas usuarias de la Residencia de As Gándaras, que reclaman mejoras en las instalaciones y el respeto a su intimidad.
Rodil estuvo acompañada por los concejales del BNG en Lugo, Alexandre Penas y Cristina López, quienes respaldaron la protesta que las personas residentes realizan cada semana para reclamar unas condiciones de vida dignas en el centro.
Defensa de un modelo público de residencias
Durante la movilización, Olalla Rodil defendió el modelo de residencias que propone su formación política.
“O obxectivo desta proposta do Bloque é humanizar os coidados nun sistema público, no que contemos con centros de menor tamaño e primando o benestar das persoas”, señaló la diputada.
Según explicó, el proyecto del BNG plantea un sistema público tanto en la titularidad como en la gestión de las residencias, además de herramientas de supervisión que permitan garantizar la calidad del servicio y el acceso a la información para la ciudadanía.
Reclamación de intimidad y calidad de vida
Rodil subrayó que las personas residentes tienen derecho a vivir en un entorno que garantice su bienestar y su privacidad, especialmente en el caso de personas mayores o con problemas de salud y movilidad.
“As persoas residentes nas Gándaras teñen dereito a vivir con tranquilidade e respecto, nun entorno que lles garanta intimidade e calidade de vida”, afirmó.
La diputada trasladó además el apoyo del BNG a los afectados y aseguró que la formación llevará esta situación al Parlamento gallego.
“É unha reclamación xusta, trasladaremos a problemática das e dos usuarios ao Parlamento para forzar ao goberno a modificar a reforma prevista no centro”, añadió.
Un centro con más de cuatro décadas de actividad
La residencia de As Gándaras comenzó a funcionar en 1981, cuenta con 218 plazas y 160 de ellas corresponden a habitaciones dobles, lo que significa que la mayoría de las personas residentes comparten espacio.
Las obras de remodelación previstas por la Xunta de Galicia contemplan una reorganización de los espacios del centro, pero, según denuncian las personas usuarias, no prevén la creación de nuevas habitaciones individuales.
De acuerdo con las críticas planteadas por los residentes, la reforma podría reducir el espacio actual de las habitaciones compartidas y dejar las camas separadas únicamente por una mesilla, una situación que consideran perjudicial para su derecho a la intimidad.
Desde el BNG recuerdan además que el Parlamento gallego aprobó por unanimidad abrir un espacio de diálogo con los usuarios del centro para escuchar sus opiniones sobre las obras previstas y buscar soluciones que tengan en cuenta sus necesidades.