El PSdeG de Abadín pide la dimisión de López Rancaño tras ordenar la expulsión de su portavoz del Pleno

Los socialistas acusan al alcalde de tratar de impedir la labor de fiscalización de Pablo Díaz, mientras el regidor sostiene que el concejal interrumpió la sesión y desatendió varias llamadas al orden.

 

El PSdeG de Abadín ha reclamado la dimisión del alcalde, José María López Rancaño, después de que este ordenase la expulsión del portavoz socialista, Pablo Díaz, durante el Pleno ordinario celebrado este viernes. El incidente se produjo en el turno de ruegos y preguntas, tras una sesión que hasta entonces había transcurrido sin enfrentamientos destacados.

Según el relato de los socialistas, Díaz intentaba formular varias preguntas relacionadas con los desfibriladores municipales y con dos contrataciones cuando el alcalde le retiró la palabra. El PSdeG sostiene que su portavoz no había interrumpido ni faltado al respeto y considera que la decisión buscaba impedir que la oposición ejerciese su función de control sobre el Gobierno local.

La versión publicada sobre el desarrollo de la sesión señala que López Rancaño recordó que las preguntas no habían sido presentadas previamente y comunicó que serían respondidas en la siguiente convocatoria. Díaz continuó exponiendo distintas cuestiones, lo que dio paso a un intercambio sin un turno ordenado de palabra. Después de llamarlo al orden varias veces, el alcalde le pidió que abandonase el salón.

El edil socialista se negó a marcharse, por lo que el regidor suspendió la sesión durante unos diez minutos y llamó a la Guardia Civil. Los representantes del PP abandonaron temporalmente la sala, mientras que los socialistas permanecieron en ella. Al retomarse el Pleno, López Rancaño lo dio por finalizado. Una patrulla llegó poco después al Concello y se retiró tras comprobar que no se estaban produciendo incidentes.

“O alcalde perdeu os papeis porque non quería responder. Eu limiteime a intervir na quenda que me correspondía, sen interromper nin faltar ao respecto”, afirma Pablo Díaz. El portavoz socialista califica lo sucedido de comportamiento “autoritario e incompatible coa democracia” y exige disculpas públicas al conjunto de la Corporación y a los vecinos.

Preguntas sobre los desfibriladores

Una de las cuestiones que el PSdeG pretendía plantear se refería al número, la ubicación y el estado de los desfibriladores municipales. Los socialistas querían conocer si los aparatos están inscritos en el Rexistro de Desfibriladores Externos de Galicia, si muestran su número de registro y si existen personas con formación para utilizarlos.

La formación reclama además explicaciones sobre un supuesto episodio en el que, según su versión, uno de los equipos municipales carecía de batería cuando fue requerido para atender una parada cardiorrespiratoria en un establecimiento hostelero. Esta circunstancia procede de la denuncia socialista y no aparece confirmada en la información independiente consultada.

El PSdeG vuelve a cuestionar un contrato municipal

Díaz también pretendía preguntar por un contrato de 16.419,94 euros adjudicado a Ingeniería Insitu S.L.U. para un proyecto de dinamización del medio rural, así como por una factura de 2.274,80 euros correspondiente a un mes de asesoramiento agroganadero. El PSdeG ya había denunciado en junio un posible conflicto de intereses porque, según la formación, el administrador de la adjudicataria también tendría responsabilidades en Estudios Rafer, empresa en la que trabaja como directora la teniente de alcalde, Begoña Gaute. Los socialistas aseguran que no consta documentalmente su abstención y reclaman los informes y expedientes completos.

El Grupo Municipal Socialista exige que el Concello responda por escrito a todas las preguntas que quedaron pendientes y entregue la documentación relacionada con las contrataciones. También reclama información inmediata sobre los desfibriladores y advierte de que, si López Rancaño no ofrece disculpas públicas, deberá abandonar la Alcaldía.

El enfrentamiento llega un mes después de otro Pleno polémico en Abadín. En aquella ocasión se produjo una discusión porque una asistente quería grabar la sesión y se solicitó igualmente la presencia de la Guardia Civil durante un receso.